Psicoecología o Ecología Personal

Una adecuada Psicoecología es aquella que permite desarrollarnos como personas, como ciudadanos de una sociedad y como seres de la naturaleza, algo que parece muy alejado en las grandes ciudades.  En esta interdependencia debe mantenerse el equilibrio necesario para un correcto desarrollo.

     Cuando mis padres me trajeron al mundo me dieron una maleta, la filogenética, no sólo con los instintos propios de mi especie, sino también con aquello que han aprendido y ha quedado marcado en su genética y que son nuestras predisposiciones, además de los modelos de comportamiento, creencias y pensamiento que me inculcan y que voy aprendiendo.

La persona y el entorno geográfico

     Los recursos naturales del entorno influirán en mi desarrollo físico, marcando la esperanza de vida, de modo que algunas potencialidades se desarrollarán más y otras menos; también el clima influirá en la personalidad.

Si crezco en una zona cálida y luminosa con pocas lluvias, pasaré más tiempo en la calle, relacionándome, enriqueciendo mis habilidades sociales, se presta a dedicar más tiempo, p.e., al saludo que cuando, por el contrario, está lloviendo y hace frio, que vamos incómodos y rápidos y nuestros saludos son tan fugaces que a veces ni se producen.

Influimos en el entorno

    Yo, a su vez, influyo en el entorno desde el nacimiento, e incluso antes, ¿o acaso mi madre no ha cambiado desde que estoy en su vientre? los padres modifican muchos de sus hábitos al tener y cuidar de sus hijos.

El entorno tiene influencia en nuestra salud y emociones

El entorno tiene influencia en nuestra salud y emociones

Aprenderé, por ejemplo, que debo cuidar mi entorno para tener una alta calidad de vida, y la basura la tiraré en los contenedores adecuados, no la dejaré en el suelo, porque el mal olor me da nauseas, las moscas me molestan y la visión de ratones entre desechos me desagrada; por tanto, procuraré reciclar para mantener mi hogar y el medio ambiente saludable, sintiéndome bien. Esta postura es ecologista.

     Si después de un agradable paseo, de regreso a casa, veo a mi madre con lágrimas, mi atención se centrará en observar sus gestos mientras por mi mente pasan probables causas, desde unos posibles bostezos a un estado emocional deprimido, una pena, y cuando conozca la causa, actuaré de manera diferente.

Lo ecológico es preguntar y escuchar sin presuponer.

     Si al ver sus lágrimas me dijera interiormente qué poco dura lo bueno la vida qué injusta es… pobrecita, con lo mayor que es, no tiene alegrías ya … estaría viéndonos como víctimas de un destino que no podemos controlar, que de alguna manera es caprichoso. Me sentiría impotente ante el mismo, mermando mi capacidad de decidir y cambiar, lo cual no me ayuda nada, y menos aún a mi madre, que está viendo mi preocupación en la cara, nota que me pongo seria, y empezará a preocuparse por mí. Entraríamos en un círculo vicioso y no tardaríamos mucho en pensar que la vida no merece la pena, esta actitud derrotista es negativa, obviamente; mi cuerpo responderá con decaimiento y laxitud, apatía y cansancio.

Comunicación y Solidaridad

     Es decir, lo que me digo determina mi actitud, las palabras tienen efecto en mí misma y en el medio en el que me relaciono. A menudo desestimamos el valor y poder de la palabra y del lenguaje.

Comunicación y solidaridad

Comunicación y solidaridad

Qué diferente sería si, en el supuesto de que mi madre esté llorando por pena, pensar que nada es eterno, ni la pena, que la tercera edad es una oportunidad de crecimiento interior, y que los achaques de salud pueden ser menores si hay alegría en su casa; esto que me digo, me induce a escucharla, y abrazarla con una sonrisa de aceptación y cariño. Mi cuerpo, en este caso se mantiene activo, presto a la acción, segura de mí misma.

     Si llego a decirme “no puedo”, me estaría programando para la inacción, pues las palabras están inmersas en las creencias personales, y estas determinan nuestra percepción de nosotros mismos y de la realidad, marcando nuestros comportamientos.

La Ecología es Armonía

El contacto con la naturaleza nos hace sentir en plenitud

El equilibrio con nuestro entorno nos hace sentir en plenitud

Personalmente, lo ecológico es armonizar todos mis aspectos, cuidando y mimando cómo me relaciono: conmigo misma, reforzando la autoestima y posibilitando el desarrollo de toda mi potencialidad, con mi grupo social, enriqueciendo y enriqueciéndome; con mi entorno desde el mobiliario cómodo hasta la ropa limpia adecuada; con el medio ambiente, reciclando, haciendo buen uso de los recursos naturales (dado que son limitados y mi supervivencia depende de los mismos).

     La Psicoecología y la Ecología Personal son, pues, una propuesta de la psicología del día a día para el equilibrio físico, mental, emocional y social, especialmente en entornos urbanos

*El término Ecología deriva del griego oikos (casa) y logos (conocimiento); y estudia las interacciones entre los seres vivos y su ambiente o medio.

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